sábado, 6 de agosto de 2016

Con la teta afuera 



Con el permiso (o sin él) de los puritanos de la lengua, que también suelen serlo de la vida, me dispongo a sacarme la teta de la boca y de la blusa. Recuerdo cuando era niña que los mayores me regañaban por decir cosas como "teta" o "culo" considerando los términos como palabras obscenas y sin embargo uno los sorprendía riéndose de la gracia a escondidas, o en el mejor de los casos el hecho de pronunciar las "palabras malditas" despertaba la hilaridad general. 

La sociedad nos crío con un morbo absoluto frente al cuerpo, con un ocultamiento permanente de él, e incluso el solo hecho de nombrar las cosas como son se transformó en un acto de falta de educación y decencia. Sobra aclarar que esto aplica principalmente para los países latinoamericanos, porque en España dicen Teta con toda la libertad y soltura que se merece el término. 

Aprovechando que estamos en la Semana Internacional de la Lactancia Materna quise celebrar mis tetas y las de todas las mujeres que prolongamos la vida a través de ellas. La palabra Teta tiene un origen bastante particular y lógico, según Ivonne Bordelois  en su Etimología de las pasiones el término deriva de "Thelé" (Pezón), es un hipocorístico, es decir que hay una duplicación de la primera sílaba y es un apelativo afectivo generalmente de origen infantil, este mismo caso se presenta en palabras como "Papá" y "Mamá". Un dato curioso es que existen variantes de esta palabra en casi todas las lenguas, como es el caso de titt (Inglés arcaico), titta (Germano arcaico) y tete (Francés) Mejor dicho, desde mi interpretación fueron los mismos infantes quienes nombraron nuestras tetas. 

Desde hace varios días en las Redes Sociales hay una polémica encendida porque a una mujer la censuraron en un parque por estar dándole teta a su bebé, y a raíz de esto salieron muchas publicaciones afirmando que en diferentes países estaba prohibido lactar en público. Yo, que aún tengo fe en la humanidad, me niego a creer que esto sea cierto y más aún en un mundo en el que la publicidad, la televisión, las revistas y las mismas calles están invadidas de tetas exhibidas sin ningún tipo de decoro. 

Yo soy la madre de Florencia, una hermosa bebé de dos meses y medio que solo se alimenta con leche materna, no ha visto un tetero ni por casualidad y gracias a esto no solo está inmensa, sino que además no le ha dado ni una sola fiebre. Darle teta es uno de los placeres más grandes, es una de las sensaciones más sublimes y además un bello ritual en el que siento que nos alimentamos mutuamente como en un juego de espejos en el que la una proyecta el reflejo de la otra mientras florecemos en simultánea.  

Por eso me atreví hoy a sacar mi teta, a decirles a todas las mujeres lactantes que no se dejen amedrentar ni vulnerar por una sociedad doble moralista en la que la naturaleza es condenada mientras a lo artificial se le construyen tronos. No se escondan, alimenten a sus hijos con la dicha inmensa de saber que están siendo cómplices de la vida, que sus tetas están diseñadas para eso, que quien las juzgue no necesita ni taparse los ojos porque ya está ciego y que sobre todas las cosas dar teta es dar amor. 




5 comentarios:

  1. Supongo que la mayoría de nosotros, hemos visto de frentón la doble moral e hipocresía existente en ciertas generaciones o grupos, los cuales te censuran palabras, expresiones, ideales y hasta tu propio cuerpo, proyectando sus propias limitaciones en ti. Es tragicómico el hecho de que censuren y castiguen al que usa cierta palabra o manifiesta cierto gusto, y luego a la mera hora que se voltean, los acusadores hacen gala de usar libremente lo que prohibieron al otro.
    Hay palabras que yo no uso o frecuento simplemente por una cuestión cacofónica, es decir, que auditivamente me molestan y rompen cierta armonía de determinado contexto. Pero eso no dicta que yo vaya a castigar o privar al otro de usarlas, sólo apelo al hecho de no abusar de ciertas expresiones. He ido creciendo y abriendo mi mente con esto del lenguaje, pues antes detestaba cualquier grosería, pero hoy, entiendo que hay garabatos, por ejemplo, que expresan una idea con mucha fuerza y claridad, simplemente son parte del lenguaje. La cuestión radica en no autolimitarnos y ponernos vulgares.

    Me gusta el hecho de que los niños siempre apodan todo, nos inventan nombres, que hasta parecen sinfonías traídas de otra dimensión para rebautizarnos con otra energía. También me enternece el hecho que sean los niños quienes nombres partes de nuestro cuerpo, como lo que mencionas.

    Yo bendigo todo tu cuerpo, el de todas las madres dadoras de vida. Los senos no sólo son "manaderas" amorosas para alimentar a nuestros niños, también son sagrados contenedores de la energía cósmica femenina. Así que vuelvo a bendecirlos para que tengas mucha energía recorriendo todo tu sistema, la cual puedes compartir con tu hermosa niña.

    Sé que me estoy extendiendo, pero hay un último punto que quiero tocar. Supe que en Argentina una policía le dijo a una mujer que amantaba en la calle, que había una ley que prohibía la lactancia en la vía pública. Quizás lo supiste, pero muchas mujeres y madres salieron a protestar ya que dicha ley no existe. Me parece una burla y sin criterio fatal que se vulnere así a las madres. La base de la sociedad es la familia, y los padres son los responsables de formar personas íntegras y sanas, para ello deben proveer a sus hijos mínimo con lo básico y una de las necesidades más básicas además de respirar, es el alimento. No puedes prohibir a una madre que alimente a su hijo.
    También me parece sumamente desubicado que critiquen este acto tan natural, pero que deben andar prácticamente desnudas a otras mujeres exhibiendo sus atributos sin verguenza. Ojo, no estoy criticando los escotes ni la sexualidad de otra persona, critico la hipocresía dentro de este asunto ¿me explico?

    Excelente entrada.

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    1. Me encanta todo lo que dices, sobre todo la parte en que mencionas que los niños nos rebautizan con otra energía. Qué bellas tus opiniones sobre nuestro cuerpo y el potencial energético tan enorme que tiene. Y claro que entiendo perfectamente tu punto sobre la doble moral, a eso me refería igualmente, nadie tiene el derecho de censurar el cuerpo de nadie y mucho menos aquello que hace con él.

      ¡Un abrazo inmenso!

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  2. Vengo de un país que para ser latinoamericano y tercermundista (por darle algún nombre), esto de amamantar a un bebé no es mal visto. Tampoco hay problema en llamar teta al pecho, se hace a diario, es normal; aunque admito que para muchos es una palabra algo ordinaria y se prefiere decir pecho. Pocas cosas de este gentilicio que me conmueve.

    Me gustó mucho tu escrito y lo naturalmente expuesto, no puedo decir más pues la escritura y yo estamos peleadas.

    Agradezco a kadannek por recomendar tu consultorio inspirador y revolucionario.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias Katerin, yo también soy de un país como el que mencionas y aunque vivo en una ciudad que dice ser muy abierta a todo, aún se notan miradas y comentarios despectivos al respecto, pero igual ¿Qué podemos hacer si no es enseñar desde nuestros actos?

      Gracias por venir, por tus valiosos aportes y por querer compartir este espacio conmigo.

      Un abrazo

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    2. Muchas gracias Katerin, yo también soy de un país como el que mencionas y aunque vivo en una ciudad que dice ser muy abierta a todo, aún se notan miradas y comentarios despectivos al respecto, pero igual ¿Qué podemos hacer si no es enseñar desde nuestros actos?

      Gracias por venir, por tus valiosos aportes y por querer compartir este espacio conmigo.

      Un abrazo

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