Mi primer abismo fue nacer,
salté al mundo a través del túnel,
y la luz que me esperaba al final
era la vida.
Luego, sin más alas que el silencio,
me sorprendí haciendo equilibrio al borde del lenguaje,
y existir adoptó la estatura
de mis palabras.
Los otros, que en últimas
soy yo misma, me enseñaron
que a veces para emerger
tengo que sumergirme primero.
Amar fue descubrir el vértigo,
lo desgarrador de la caída,
y la plenitud del ascenso.
Volar ¡Ah! el anhelo,
el impulso, la utopía,
el umbral entre la realidad y el sueño.
Y entre caída y vuelo,
pasado, presente y futuro se mezclaron
y el tiempo me mostró
que el abismo soy yo.
@karlisjar
